Ancestralmente la danza y la música han jugado un papel de suma importancia en la vida del pueblo, a tal grado que forman parte de la mayor parte de los rituales y calendarios religiosos tradicionales, los cuales han evolucionado constantemente hasta convertirse en las magníficas danzas que podemos disfrutar en nuestros días como las danzas de los Voladores y los Quetzaltines, las cuales conservan sus raíces ancestrales con matices religiosos modernos.
Cuatro hombres que representan los 4 puntos cardinales y 4 estaciones más uno más que representa el centro, todos suben a un poste donde se ha colocado una soga enrollada cuidadosamente, el bailarín del centro baila y toca en dirección a los 4 puntos cardinales y después, sentado, dirige una plegaria inclinando la cabeza en las 4 direcciones. Luego los 4 hombres colocados sobre un armazón, amarrados con la soga a la cintura, se lanzan a al espacio como si fueran aves, con la cabeza por delante y sujetándose a la soga por medio de los pies.
El traje tradicional es my semejante al que se usa en otras danzas, por ejemplo el cuetzaltine y santiagos, consiste en un pantalón rojo que les llega a las pantorrillas, decorado con flecos y listones amarillos, se usan sobre la indumentaria de todos los días: camisa y calzones blancos. Las mascadas van cruzadas sobre los hombros y caderas, así como en la cabeza un vistoso y colorido tocado en forma de cono con un penacho de papel metálico y listones largos.
En Cuetzalan existen varios lugares incluyendo el atrio de la iglesia de San Francisco donde usted podrá disfrutar y admirar esta milenaria tradición. |